| 06:50 |
Salida de Sede Central |
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| 07:04 |
1er. Escala: (NAC) |
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| 07:30 |
Sin complicaciones hasta llegar a la casa de
JCP, el escaso tiempo empleado, nos permitió aprovisionar
de combustible la unidad y revisar presión
de neumáticos, únicos ítem
pendientes de controlar antes del viaje. |
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| 07:55 |
2da. Escala: (JCP) |
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| 08:00 |
El grupo salió con rumbo a San
Pedro , buscando la Ruta
9 (Panamericana) de la que nos separaban
180 km . El viaje transcurrió entre
anécdotas de los primeros campamentos
de Paré y algunas de sus aventuras.
Cuando llegó el momento del ansiado
mate, se descubrió con hondo pesar que
el termo de acero inoxidable se había
pinchado disipando el calor del agua. Los mates
tibios no eran lo mejor, pero sí, fueron
mejor que nada.
A la altura de Escobar, Paré realizó – a
pesar de la neblina reinante – el ritual propiciatorio
(acá me quedé pensando… bailó la
danza de la lluvia? Juassss q propició???
O se me metió a 1 cyber a ver sus mails
no queda claro, mencionar algo que haga “referencia” a
los rituales del capi…) (que dio excelentes resultados
como se confirmó a posteriori). Si bien
el proyecto original consistía en visitar
primero el Museo y luego Vuelta de Obligado,
un correo-e de José Luis Aguilar nos decía
que recién a las 14:00 podrían
atendernos.
Por lo tanto, el primer punto del viaje fue Vuelta
de Obligado |
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| 09:40 |
En la creencia de que el
camino que unía la localidad de San
Pedro con Vuelta de Obligado aún
era de tierra, sumado a esto, una interpretación
errónea de la cartografía, hizo
que el arribo a la última localidad
nos hiciera pasar a través de Gobernador
Castro y de algunos caminos vecinales.
En Gobernador Castro se realiza la fiesta provincial
del durazno alrededor del mes de Noviembre. (Hay
que hacer algún otro comentario sobre
la importancia de la fiesta para Gob. Castro,
de lo ocntrario es un dato que no aporta info
a esta expedición… recuerde que no todos
los lectores, hemos ido por esos lares…)
Los caminos vecinales transitados, de tierra, bordeaban
plantaciones de cítricos, casi todos naranjales
y en muy menor medida pomelos. Podían verse
también algunos durazneros, ya sin frutos
ni hojas, seguramente esperando la poda estacional. |
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| 10:05 |
Al llegar a Vuelta de Obligado, que no es
un pueblo de planta urbana típica, sino – más
bien – un conjunto de casas más o menos
desperdigadas, se hizo una exploración
general: La gran cantidad de agua haría
imposible llegar a la Cueva del Toro. Se buscó otra
alternativa para explorar. Sobre la barranca
del Paraná, aguas abajo, una “ventana” un
corto túnel la atravesaba, dándole
el aspecto del cráneo de un roedor abrevando
en el Río Paraná.
Llegados a ese punto de la costa JAC analizó la
posibilidad de usar esa pendiente para realizar
la primera práctica de rapell para el
grupo.
Se llevó la Unidad Móvil de Tierra
(UMT) más cerca del lugar y se preparó el
equipo:
Una varilla de hierro que – profundamente clavada
en la tierra – sería la encargada de proporcionar
el anclaje de las sogas que se utilizarían
en el descenso. Las sogas (originalmente cabos
del “Embustero”, el velero de JCP) iban a permitir
el descenso a través del plano inclinado.
El arnés utilizado era un cinturón
de seguridad que – convenientemente modificado – daba
dos vueltas alrededor de la cintura, era cerrado
por un mosquetón con seguro y – con otro
mosquetón se unía al “ 8” que actúa
como un generador de fricción disminuyendo
la velocidad y controlando el descenso.
Como corresponde a su mayor experiencia (en
el país de los ciegos...) JAC fue el primero
en descender.
Lo siguió JCP quien quedó prendado
por la experiencia. NAC prefirió esperar
una ocasión más propicia para hacer
su primer descenso con esta técnica.
Una vez que todos estuvimos en el nivel inferior
de la barranca, recorrimos el túnel de no
más de 2 m de largo y 1,5 m de altura, que
atravesaba la barranca. Se hicieron algunas tomas
del paisaje costero y – por último – JCP
realizó un nuevo rapell pero no en plano
inclinado, sino en una pared a 90° respecto de
la vertical.
Mientras el grupo estaba en la barranca observando
las evoluciones del río, se comprobó que
no todos los remolinos eran dextrógrados.
De hecho, la mayor parte fueron levógrados,
más relacionados con las diferencias de velocidades
entre el centro y la orilla del río. |
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| 11:20 |
Recuperado el equipo, se consultó a
los pobladores locales sobre la posibilidad de
acceder a la Cueva del Toro. Todos la conocían,
pero no con el nombre del Toro, sino que la llamaban – directamente – “La
Salamanca”. El acceso a la misma era imposible
por la altura del río. Estaba anegada.
Sin embargo, nos refirieron a otra cavidad de
menor desarrollo, que no tiene nombre. Por lo
que en un cruce de miradas, afloró el
entusiasmo por “bautizarla”.
La gente de la zona mantenía costumbres
ancestrales que se han perdido ya en San Pedro.
A sólo 20 km de distancia: en una de las
casas se veían ristras de facturas de cerdo
(chorizos) oreándose bajo los aleros, como
así también el charqueado de la carne
(piezas de poco espesor, saladas y secas, que se
utilizan luego en guisos, a falta de carne fresca).
Otro de los pobladores consultados estaba construyendo
su casa de ladrillos, pero paralelamente levantaba
paredes de quincha revocadas con adobe, técnica
utilizada desde hace 400 años. |
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| 11:46 |
Arribamos a la cavidad que nosotros la bautizamos “De
la Lechuza”. Ya que a su resguardo anidaba una
lechuza (posiblemente de los campanarios [Tyto
Alba] que – molesta por nuestro ingreso – abandonó la
cueva con su típico vuelo silente. La
cavidad está semi-oculta por la vegetación
unos cientos de metros aguas arriba, también
sobre las barrancas. No se intentó ubicarla
por GPS en función de la alta barranca
y de la abundante vegetación, a sabiendas
de las limitaciones del modelo 38 de Garmin.
La boca - enfrentada al río – tendía
unos 6 m de ancho por 2,5 de alto, con un desarrollo
de unos 20 m . La altura disminuye hacia el fondo
como si fuera una cuña. Sin embargo, hacia
el lado izquierdo de la cavidad, mirando hacia
arriba, se veían los signos de un derrumbe
casi circular, que –tal vez en un futuro próximo – genere
una sima, ya que el área circular era
de alrededor de 3 m de diámetro.
La boca de la cavidad estaba literalmente tapizada
por telas de araña. Nos permitió suponer
que la boca era un lugar de alto tránsito
de entomofauna, que es lo que hacía el lugar
atractivo a los arácnidos. De hecho, se
podían distinguir algunos odonatos (caballitos
del diablo o alguaciles) que habían caído
en las trampas. El piso de la cueva mostraba huellas
de sus ocupantes animales, como algunas plumas
del ave strigiforme |
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| 11:53 |
Dan do por terminado el segundo objetivo del
viaje, abandonamos la “Gruta de la Lechuza*” rumbo
a San Pedro, en busca de un frugal almuerzo que
nos permita continuar la jornada.
*(conocida así, al menos por ese día…ya
que cuando conversamos con los Gabriel Redonte,
del Grupo Espeleológico Argentino, resultó que
estaba catastrada en la década del 80, cuando
estaba acondicionada como vivienda, con una lona
cubriendo la entrada) |
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| 12:40 |
Hicimos una breve pausa para ingerir alguna
vitualla de poca monta, tan sólo para acallar
el pedido de nuestros estómagos. |
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| 14:00 |
Arribamos a Pellegrini 145, sede del Museo Paleontológico
de San Pedro, institución de reciente creación
(no más de un mes y medio), donde José Luis
Aguilar nos atendió y nos explicó que – en
primer término – visitaríamos los
yacimientos, ubicados a 7 km de San Pedro, en la
Cantera de Expósito. |
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| 15:07 |
El guía viajó en nuestro vehículo
y nos puso al tanto sobre el tipo de fósiles
que encontraríamos en el lugar: entre
8.000 y 150.000 años antes del presente.
Mucha de la fauna encontrada allí posiblemente
conoció a los primeros humanos de la región.
Nos contó las anécdotas de los inicios
del grupo en San Pedro, de su contacto con José Bonaparte
(jefe de Paleontología del Museo Argentino
de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia) y de
los hallazgos más o menos sistemáticos,
más o menos casuales del material.
La mayoría de los fósiles corresponden
a una franja entre los períodos Bonaerense
y Ensenadense que correspondió a un período
en que la región era un humedal o pantano.
Por lo tanto, si bien se encuentra gran cantidad
de restos, los mismos están en mal estado,
los esqueletos casi siempre desarticulados, los
huesos quebradizos... |
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| 15:18 |
Mientras realizaba la guía, José Luis
Aguilar encontró un maxilar sobre el cual
ponerse a trabajar. Según los miembros de
este equipo, suponemos un maxilar superior, ya
que se adivinaban porciones del palatino, pero – subrayamos – es
sólo una estimación de nuestra parte
que saldrá a la luz a medida que la tosca
sea retirada. |
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| 16:00 |
Finalizada la visita al yacimiento, volvimos
a la sede del Museo donde se nos mostró el
material levantado del terreno, ya presentado,
catalogado y ordenado, además de ponernos
al tanto de la historia de la casa y de su restauración. |
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| 16:15 |
Terminada la visita “oficial” observamos cómo
se trabajaba en la limpieza de los bochones con
el material en bruto traído del yacimiento,
para eliminar la tierra y piedras adheridas al
hueso. Ese trabajo debe realizarse con cada una
de las piezas (no importa tamaño forma o
cantidad) para obtener un resultado útil
para el científico y ameno para el entusiasta. |
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| 16:39 |
Dan do por concluida la visita a San Pedro y
su área de influencia, se hace una foto
probatoria de nuestra presencia en la zona y se
emprende el regreso rumbo a Buenos Aires. |
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| 19:20 |
Fin de la Expedición |