| Desde mediados
del ‘97 se venía gestando en la idea de
navegar el Salado. Varios artículos mencionando
viajes similares alentaron a la concreción del
Proyecto. El 12.10.1997 con lluvia y viento en contra,
PDA intentó realizar el primer tramo. Fue muy
difícil. Pero no imposible. Un mes después
comenzaba el Proyecto más ambicioso de PDA: Navegar
el Río Salado desde su intersección con
la Ruta Nacional 3 hasta su desembocadura en la Bahía
de Samborombón.
Las primeras etapas se realizaron a bordo del Coipo,
un bote inflable con capacidad para 2 personas y una
ínfima carga. La embarcación demostró
ser muy resistente.
Especialmente cuando tuvo que navegar más de
12 km con casi 20 kg de huesos, producto de un hallazgo
de Cerasale y Pedemonte en las proximidades de La Invernada
de Giribone. Las siguientes etapas - gracias a las gestiones
de Daniel H. Ortíz - se realizaron a bordo de
la Inestable: Una canoa que no hacía gala de
su buen estado. Sin embargo, acondicionada por Sebastián
fue un excelente vehículo para que la Expedición
tome velocidad. Los hechos más relevantes fueron
el hallazgo de restos óseos en la 3er. Etapa
(que resultaron de un caballo de apenas doscientos años,
según explicó Don José Bonaparte
del MACN) y la 7ma. Etapa cuando PDA en pleno se embarcó
con equipo y víveres para dos días para
llegar al Río de la Plata.
Entonces, todos los elementos que hasta entonces se
habían opuesto a la Expedición de forma
esporádica, se combinaron para presentar un continuo
viento en contra que impidió superar los 30 km
de recorrido (contra los 180 proyectados). Presa del
desaliento, Cerasale abortó la última
etapa en el puente La Postera, desoyendo los consejos
de Sebastián. De todas formas, rescatar a los
tripulantes, embarcaciones y equipos significó
más de 10 horas de demora, con caminos bloqueados
por las lluvias y el barro.
Para algunos el Río Salado había ganado.
Para otros, el final aún no se ha escrito.
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