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El 21.11.2003 se realizó una reunión
de trabajo de la casa de Paré donde se estudió
la cartografía y se ajustaron detalles.
Jorge Cerasale relevó una semana antes los puntos
de inicio y finalización de la Décima
Etapa: El 30.11.2003 el Puente Guerrero (en la Ruta
Nacional 2): No habría demasiado problema y –
de hecho – aquél había sido punto
de salida y llegada de la última Etapa. Pero
el 05.12.2003, en la Boca del Salado, en la Ruta Provincial
11, hubo una gran sorpresa: Un “Río Salado
Inferior” que se encontraba bastante lejos de
la costa del Río de La Plata y el “Río
Salado” propiamente dicho. Para peor, el “Río
Salado Inferior” no figuraba en las cartas. Por
lo tanto, bajo una persistente lluvia, Cerasale se apersonó
en el Destacamento Río Salado de la Prefectura
Naval Argentina (PNA). Allí, el Prefecto Cáceres
informó la situación: El agua que se veía
en la Boca del Salado correspondía a la que ingresaba
desde el Río de La Plata, ya que el curso “inferior”
correspondía a un canal aliviador del cauce principal.
Desde la Eª Rincón de López hasta
la desembocadura prácticamente el Río
no conducía agua. La mayor parte del trayecto
no era mucho más que un barrial. Así que
el Proyecto se modificaba una vez más: Huala
debería desviarse por el Canal Aliviador hasta
el Río de La Plata y luego ascender la corriente
hasta llegar al Destacamento de la PNA, donde “oficialmente”
desembocaba el Río Salado. Cáceres ofreció
el apoyo de la PNA solicitando información sobre
el tipo de embarcación, cronograma, puntos de
salida y llegada. Todavía no sabíamos
lo necesario que sería ese apoyo.
Paralelamente a los relevamientos, Ricardi había
conseguido en préstamo una embarcación:
una lancha de PRFV con su trailer. Esa semana previa
a la fecha fue vertiginosa: Había que arreglar
el trailer (que no estaba en buen estado) colocarle
las luces de posición y giro, colocar en la UMT
la boca para remolque y las conexiones correspondientes...
En función de las medidas de la embarcación,
podía adaptarse perfectamente el motor de 25
HP de Tychojkij. Pero Tychojkij viajaba a Rosario. Cerasale
buscó el motor y el día Jueves 11.12.2003
a la tarde, cuando entregaron el trailer, entre Paré
y Cerasale montaron el motor, con sus accesorios. Sin
embargo, aún faltaba algo: El trailer no tenía
la traba que lo fijaba a la bocha. Daniel Ricardi tenía
a su cargo la tarea de completar el equipo.
El Sábado 13.12.2003 la actividad empezó
muy temprano. A las 04:40 Cerasale buscó a Tychojkij
para partir rumbo a la casa de Juan Carlos Pare, punto
de salida de la Expedición, donde ya estaría
esperando Daniel Ricardi.
Era la primer salida del Equipo. Hubo demoras en la
distribución y ubicación de los equipos
a bordo de la UMT y de la Huala. Además la videocámara
de Cerasale dejó de funcionar por lo que hubo
que cambiar planes rápidamente. Todo eso que
hizo que la salida (prevista para las 05:00) se hiciera
una hora más tarde. La impericia en la fijación
de los bultos a bordo de la embarcación hizo
que hubiera que detenerse algunas veces a re-acomodarlos,
sin embargo, no se pudo evitar la voladura de 2 chalecos
salvavidas.
Cerca de las 09:30 se llegó a Guerrero, donde
rápidamente se botó la embarcación.
Tychojkij se encargó de probar el motor, mientras
el resto aprontaba los equipos que irían embarcados.
A las 10:43 se inició la navegación propiamente
dicha. Al poco tiempo de salir, Paré, Ricardi
y Cerasale tuvieron un hermoso espectáculo: sobre
la margen derecha del Salado multitudes de Gallaretas,
Garzas y Garcitas blancas, Coipos y ¡Carpinchos...!
Esto era realmente atípico. En todas las etapas
anteriores, el avistaje de mamíferos autóctonos
había sido más bien escasa, pero ahora
se mostraban varias docenas de Coipos y tres o cuatro
Carpinchos con sus crías. A todo lo largo del
recorrido la fauna avistada fue la típica: Garzas
y Garcitas blancas, Gallaretas, Teros, Gaviotas de Capucho
Café, Chimangos... Sin embargo, el ambiente cambiaba
sutilmente: Se veían grandes grupos de Chajáes,
también parejas de Teros Reales, Ejemplares de
Airón, y Macá Grande o Huala, que le daba
nombre a la embarcación. La proximidad de mar
hacía de las aguas se hicieran más salobres:
Había Espátulas Rosadas que acompañaron
al grupo durante algún trayecto. Y menos frecuente
fue la vista de Chorlitos.
Geológicamente hablando, la erosión del
Río había dejado al descubierto gran cantidad
estratos de moluscos bivalvos producto de las intrusiones
marinas pasadas... de hecho, el grupo se detuvo a almorzar
cerca de las 12:30 en una playa de éstas características.
Se hicieron los honores correspondientes a la vianda
preparada por Norma Genzano, esposa del Coordinador
General.
A diferencia de lo que se había visto en etapas
anteriores, sobre todo entre General Belgrano y La Postera,
el Río no estaba tan “sucio”. Se
transitó por zonas prácticamente vírgenes,
con escasa presencia de pescadores.
Como en etapas anteriores, el viento fue permanente
y de frente. Inclusive, hubo momentos en los que el
agua se encrespaba bastante haciendo que la Huala se
sacudiera un poco. Hacerlo a remo hubiera sido imposible.
No quedaban dudas de eso.
Cerca de las 13:17 Huala llegó al único
punto de encuentro planificado para la Expedición:
la bifurcación del cauce original del Salado
y su Canal Aliviador o “Río Salado Inferior”.
En un alta barranca se veía la inconfundible
silueta de la Scenìc, tripulada hasta entonces
por Alejandro Tychojkij.
A las 13:40 se realizó el cambio de tripulaciones:
Juan Carlos Paré pasó a conducir la UMT
y Tychojkij la Huala. Se acercaba el momento más
emotivo y la parte más difíl de la navegación:
La salida al Río de La Plata. Bajo el timón
de Tychojkij la lancha sorteaba las olas saltando entre
ellas y obligando a Cerasale y a Ricardi a cambiar sus
posiciones a “más cerca del piso de la
embarcación”. No fueron necesarias las
cartas topográficas. Los anteamientos de PNA
eran visibles desde la distancia así que solo
debía seguirse paralelo a la costa. Detrás
de la estela dejada por la Huala, saltaban gran cantidad
de lisas.
Alrededor de las 14:40 la embarcación arribó
en el muelle del Destacamento Río Salado de la
PNA donde fueron ayudados por el personal del mismo:
los suboficiales Cáceres y Gómez quienes
dieron indicaciones sobre profundidades y canales navegables,
ya que – a pesar del escaso calado de la Huala
- muchas veces se tocaba fondo. Daniel Ricardi abandonó
la embarcación para dejar lugar a Paré:
se intentaría remontar parte del curso del Salado
hasta donde la profundidad lo permitiera: eso fue unos
pocos cientos de metros.
Luego, salieron rumbo al Río de La Plata para
que timonee Paré sobre las aguas encrespadas.
Tanto la embarcación como el motor mostraron
un excelente comportamiento.
Nuevamente, la ayuda del personal de la PNA se hizo
indispensable para sacar del agua la embarcación,
ya que el cansancio iba ganando a todos.
El momento del ritual se acercaba.
Cerasale intentó una comunicación telefónica
con Damián Sebastián, pero la escasa señal
y la poca reserva de batería de su celular hicieron
que eso no fuera posible.
Sí, en cambio, se descorchó la botella
de champagne que Coordinación General había
provisto a tal efecto, y se hizo circular entre los
integrantes de la Expedición la pipa ceremonial.
Como último gesto, Jorge Cerasale convidó
al Río con champagne para unirlo en la celebración
y para hacerle saber que nunca había sido importante
ganarle al Río Salado, sino haber sido él
el catalizador para unir a un Equipo único. Un
Equipo que – sin duda – ya estaba encarando
nuevos proyectos.
Jorge A. Cerasale
Coordinador General Proyecto Río Salado
Octubre 1997 – Diciembre 2003
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