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Expedición Río Salado (2003)
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Primeras etapas de la expedición

 

Como suele pasar en la Vida, los sentimientos se desvanecen. Otras veces se adormecen, como los volcanes. Muchos cambios en el País y en los mismos integrantes hicieron que el Proyecto quedara “en el aire”. La partida de Damián Sebastián a Miami a principios de 2001 archivó Salado 1997 de una forma que pareció definitiva.
Sin embargo, el Proyecto buscaba de alguna manera su concreción, independientemente de sus integrantes. Para PDA el Río había sido un adversario tremendo. Pero por lo visto el Río buscaba nuevamente la presencia de los expedicionarios.
Con el equipo se había desmembrado. Cerasale y Tychojkij habían realizado algunas salidas “domésticas”, Cerasale había tratado de recrear el espíritu de PDA sin éxito. Pero todo tiene su momento.
Cerasale conoció en 2000, vía Internet, a Juan Carlos Paré. Paré tenía su espíritu aventurero intacto, navegante incansable, amante de las Ciencias, documentalista... En sus encuentros, se contaban las anécdotas que cada uno había tenido por separado. Hubo, inclusive, una salida conjunta a San Pedro (Buenos Aires) a visitar un Museo Paleontológico y un yacimiento fósil. Pero nada más. Cuando se comenzó a hablar del primer Proyecto entre ambos - la navegación del Río Luján - surgió como referente obligado la experiencia del Salado. Entonces Paré dijo que ese proyecto no podía quedar inconcluso. Que había que llegar al Mar como fuere.
Desde la lejanía, Sebastián dio la autorización para terminar el Proyecto. Tychojkij se alió rápidamente. Adhirió al Proyecto, también, Daniel Ricardi (compañero de foro de Paré y de Cerasale). Él también navegante y amante de la aventura, especializado en sistemas... Todo se estaba gestando. Paré y Ricardi contaban con experiencia más que suficiente en navegación, además de embarcaciones y motores para acortar los tiempos. Cerasale tenía los equipos de comunicaciones y la cartografía. Rápidamente Río Salado 1997 se ponía en marcha. Se dividieron tareas y se puso una fecha: 13 de Diciembre de 2003.

 

Retomando los sueños

 

El 21.11.2003 se realizó una reunión de trabajo de la casa de Paré donde se estudió la cartografía y se ajustaron detalles.
Jorge Cerasale relevó una semana antes los puntos de inicio y finalización de la Décima Etapa: El 30.11.2003 el Puente Guerrero (en la Ruta Nacional 2): No habría demasiado problema y – de hecho – aquél había sido punto de salida y llegada de la última Etapa. Pero el 05.12.2003, en la Boca del Salado, en la Ruta Provincial 11, hubo una gran sorpresa: Un “Río Salado Inferior” que se encontraba bastante lejos de la costa del Río de La Plata y el “Río Salado” propiamente dicho. Para peor, el “Río Salado Inferior” no figuraba en las cartas. Por lo tanto, bajo una persistente lluvia, Cerasale se apersonó en el Destacamento Río Salado de la Prefectura Naval Argentina (PNA). Allí, el Prefecto Cáceres informó la situación: El agua que se veía en la Boca del Salado correspondía a la que ingresaba desde el Río de La Plata, ya que el curso “inferior” correspondía a un canal aliviador del cauce principal. Desde la Eª Rincón de López hasta la desembocadura prácticamente el Río no conducía agua. La mayor parte del trayecto no era mucho más que un barrial. Así que el Proyecto se modificaba una vez más: Huala debería desviarse por el Canal Aliviador hasta el Río de La Plata y luego ascender la corriente hasta llegar al Destacamento de la PNA, donde “oficialmente” desembocaba el Río Salado. Cáceres ofreció el apoyo de la PNA solicitando información sobre el tipo de embarcación, cronograma, puntos de salida y llegada. Todavía no sabíamos lo necesario que sería ese apoyo.
Paralelamente a los relevamientos, Ricardi había conseguido en préstamo una embarcación: una lancha de PRFV con su trailer. Esa semana previa a la fecha fue vertiginosa: Había que arreglar el trailer (que no estaba en buen estado) colocarle las luces de posición y giro, colocar en la UMT la boca para remolque y las conexiones correspondientes... En función de las medidas de la embarcación, podía adaptarse perfectamente el motor de 25 HP de Tychojkij. Pero Tychojkij viajaba a Rosario. Cerasale buscó el motor y el día Jueves 11.12.2003 a la tarde, cuando entregaron el trailer, entre Paré y Cerasale montaron el motor, con sus accesorios. Sin embargo, aún faltaba algo: El trailer no tenía la traba que lo fijaba a la bocha. Daniel Ricardi tenía a su cargo la tarea de completar el equipo.
El Sábado 13.12.2003 la actividad empezó muy temprano. A las 04:40 Cerasale buscó a Tychojkij para partir rumbo a la casa de Juan Carlos Pare, punto de salida de la Expedición, donde ya estaría esperando Daniel Ricardi.
Era la primer salida del Equipo. Hubo demoras en la distribución y ubicación de los equipos a bordo de la UMT y de la Huala. Además la videocámara de Cerasale dejó de funcionar por lo que hubo que cambiar planes rápidamente. Todo eso que hizo que la salida (prevista para las 05:00) se hiciera una hora más tarde. La impericia en la fijación de los bultos a bordo de la embarcación hizo que hubiera que detenerse algunas veces a re-acomodarlos, sin embargo, no se pudo evitar la voladura de 2 chalecos salvavidas.
Cerca de las 09:30 se llegó a Guerrero, donde rápidamente se botó la embarcación. Tychojkij se encargó de probar el motor, mientras el resto aprontaba los equipos que irían embarcados.
A las 10:43 se inició la navegación propiamente dicha. Al poco tiempo de salir, Paré, Ricardi y Cerasale tuvieron un hermoso espectáculo: sobre la margen derecha del Salado multitudes de Gallaretas, Garzas y Garcitas blancas, Coipos y ¡Carpinchos...! Esto era realmente atípico. En todas las etapas anteriores, el avistaje de mamíferos autóctonos había sido más bien escasa, pero ahora se mostraban varias docenas de Coipos y tres o cuatro Carpinchos con sus crías. A todo lo largo del recorrido la fauna avistada fue la típica: Garzas y Garcitas blancas, Gallaretas, Teros, Gaviotas de Capucho Café, Chimangos... Sin embargo, el ambiente cambiaba sutilmente: Se veían grandes grupos de Chajáes, también parejas de Teros Reales, Ejemplares de Airón, y Macá Grande o Huala, que le daba nombre a la embarcación. La proximidad de mar hacía de las aguas se hicieran más salobres: Había Espátulas Rosadas que acompañaron al grupo durante algún trayecto. Y menos frecuente fue la vista de Chorlitos.
Geológicamente hablando, la erosión del Río había dejado al descubierto gran cantidad estratos de moluscos bivalvos producto de las intrusiones marinas pasadas... de hecho, el grupo se detuvo a almorzar cerca de las 12:30 en una playa de éstas características. Se hicieron los honores correspondientes a la vianda preparada por Norma Genzano, esposa del Coordinador General.
A diferencia de lo que se había visto en etapas anteriores, sobre todo entre General Belgrano y La Postera, el Río no estaba tan “sucio”. Se transitó por zonas prácticamente vírgenes, con escasa presencia de pescadores.
Como en etapas anteriores, el viento fue permanente y de frente. Inclusive, hubo momentos en los que el agua se encrespaba bastante haciendo que la Huala se sacudiera un poco. Hacerlo a remo hubiera sido imposible. No quedaban dudas de eso.
Cerca de las 13:17 Huala llegó al único punto de encuentro planificado para la Expedición: la bifurcación del cauce original del Salado y su Canal Aliviador o “Río Salado Inferior”. En un alta barranca se veía la inconfundible silueta de la Scenìc, tripulada hasta entonces por Alejandro Tychojkij.
A las 13:40 se realizó el cambio de tripulaciones: Juan Carlos Paré pasó a conducir la UMT y Tychojkij la Huala. Se acercaba el momento más emotivo y la parte más difíl de la navegación: La salida al Río de La Plata. Bajo el timón de Tychojkij la lancha sorteaba las olas saltando entre ellas y obligando a Cerasale y a Ricardi a cambiar sus posiciones a “más cerca del piso de la embarcación”. No fueron necesarias las cartas topográficas. Los anteamientos de PNA eran visibles desde la distancia así que solo debía seguirse paralelo a la costa. Detrás de la estela dejada por la Huala, saltaban gran cantidad de lisas.

Alrededor de las 14:40 la embarcación arribó en el muelle del Destacamento Río Salado de la PNA donde fueron ayudados por el personal del mismo: los suboficiales Cáceres y Gómez quienes dieron indicaciones sobre profundidades y canales navegables, ya que – a pesar del escaso calado de la Huala - muchas veces se tocaba fondo. Daniel Ricardi abandonó la embarcación para dejar lugar a Paré: se intentaría remontar parte del curso del Salado hasta donde la profundidad lo permitiera: eso fue unos pocos cientos de metros.
Luego, salieron rumbo al Río de La Plata para que timonee Paré sobre las aguas encrespadas.
Tanto la embarcación como el motor mostraron un excelente comportamiento.

Nuevamente, la ayuda del personal de la PNA se hizo indispensable para sacar del agua la embarcación, ya que el cansancio iba ganando a todos.
El momento del ritual se acercaba.
Cerasale intentó una comunicación telefónica con Damián Sebastián, pero la escasa señal y la poca reserva de batería de su celular hicieron que eso no fuera posible.
Sí, en cambio, se descorchó la botella de champagne que Coordinación General había provisto a tal efecto, y se hizo circular entre los integrantes de la Expedición la pipa ceremonial.
Como último gesto, Jorge Cerasale convidó al Río con champagne para unirlo en la celebración y para hacerle saber que nunca había sido importante ganarle al Río Salado, sino haber sido él el catalizador para unir a un Equipo único. Un Equipo que – sin duda – ya estaba encarando nuevos proyectos.


Jorge A. Cerasale
Coordinador General Proyecto Río Salado
Octubre 1997 – Diciembre 2003